Así es, se corona. Me levanté a las 6:40 de la mañana, me bañé rápidamente y desayuné... Todo para qué?
Procrastiné nuevamente... En primer lugar por la tardanza.. pero es sólo una excusa. Luego dormí más, también es una excusa. Entonces estoy aquí, esperándote. ¿Aún te duele la cabeza? Perdóname. Nuevamente...
¿En qué pienso? Pienso en ideas volátiles.
¿Qué hago? Ver las nubes a traves de la cortina naranja de esta habitación y a mi compañero durmiendo. Escuchar los fuertes golpes de mis dedos sobre el teclado y preguntarme si le molestarán. Una ventana abierta del msn, a esta hora no hay nadie. Y te espero.
Leyendo un libro de Haruki Murakami: La caza del carnero salvaje.
Más posmodernismo... Más historias metálicas...
Como la mía, como la nuestra.
Iré a almorzar ahora, me gustaría verte cuando regreses. Pan pan pan...
Se nota cuán expresivo me pongo en estos momentos?
Si fuera estereotipico, bebería un café cargado acompañado con el humo de un Mustang...
miércoles, 18 de agosto de 2010
Se corona el mediodía
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Etiquetas: RT
lunes, 24 de mayo de 2010
A través del espacio
15 de septiembre. Hace tres años que nos separamos. Fue realmente díficil... Hace solo una semana habíamos celebrado nuestro quinto aniversario de matrimonio. Fue especial, muy especial... Habíamos ido de viaje a la pequeña villa que tanto nos gustaba, remanso en el cual disfrutábamos nuestras pequeñas escapadas. Pequeño y apacible rincón de descanso y reencuentro con nuestras propias identidades.
Tanto tiempo pasábamos inmersos en todo lo demás, que realmente nos hacían bien aquellos descansos. Tomaba su mano, guiándome de ella, en los mejores días que podía pensar junto a él... Volvimos a casa, dispuestos a enfrentar nuestra vida con ánimo, juntos... Días después, llegó esa carta
Siempre creí que esas cursiladas de "Sin ti no me siento bien. Me falta el aire cuando no estoy contigo" eran para personas débiles de corazón. Siempre he sido independiente. Es cierto que estoy realmente enamorado de mi mujer, por algo le pedí matrimonio. Pero nunca creí que realmente me haría tanta falta. Han pasado tres años ya, hablamos lo más seguido que podemos, lamentablemente las comunicaciones internacionales no son lo económicas que deberían. Hace diez años prometimos formar una familia, nos tomaríamos unos años para disfrutar de la compañía mutua y luego nos embarcaríamos en la gran aventura.
Nunca llegó ese día. Vivimos días tranquilos, de eso no puedo quejarme, y, ahora que lo pienso, esos días de paz eran para intentar compensar los años de ausencia. La extraño, es cierto. Y cuando la vea, viva frente a mí, cuando la sienta protegerse entre mis brazos y escuche el "Te amo" que tanta falta me hace, podré finalmente respirar tranquilo...
Fue llamado de vuelta a casa. Su familia lo necesitaba para atender ciertos asuntos que necesitaban de su colaboración. No podía ir yo, pues necesitaba encargarme de nuestro hogar, de nuestras cosas. De lo que me encargaba sin dudar, animada por el sonido de su boz, por sus palabras, ciertamente a veces me hacía mucha falta.. Y no habíamos podido cumplir nuestro sueño de tener una familia... Pero me sobrepuse a eso. Simplemente junto a él estaba bien. Sus asuntos se fueron haciendo más complicados, debiendo asumir gran cantidad de responsabilidades frente a su familia.
Ya estoy cansado. Todos éstos años me han imbuído en problemas que a mí realmente no me incumben. Es cierto que la empresa familiar también nos da un ingreso fijo -bastante cuantioso, por cierto- con el que podemos pagar cómodamente el crédito hipotecario, pasar cómodamente el mes y aún ahorrar para el auto familiar que tanto planeamos. Y estando aquí, pronto podremos pensar en comprar una casa de veraneo. Pero ya no quiero seguir en éste país, en una familia a la que ya dejé hace años. Sólo quiero ir a mi casa, pensar en mi familia. Creo que hablaré con mamá para buscar a alguien más que pueda ocuparse de las cosas de administración.
Me llamó hace tres semanas. Me habló de lo mucho que había hecho en los últimos días, documentos, negocios, reuniones... Realmente nada distinto de lo que había escuchado de él durante meses. Pero entonces me lo comunicó, ya estaba gestionando los trámites para su regreso. Sólo le faltaba comprar sus tiquetes. Me quedé en silencio un rato, con tal de que él habló, preocupado, y finalmente le contesté, no cabía en mí... Regresaría por fin. De un momento a otro, esos tres años de ausencia me golpearon con toda su fuerza y en lo único que podía pensar era en verlo... en sentirlo, en abrazarlo y poder disfrutar de él...
No le he dicho nada más. Ella sabe que volveré, pero no sabe cuando. Por fin, luego de tres años, estoy volando, cortando cada vez más la distancia que nos separa. Sé que cuando me vea, llorará, sé que me abrazará con fuerza, y yo no podré dejarla ir. Creo que éstas horas han sido las más largas de mi vida. Mamá no hizo el berrinche que creí que haría. Se lo tomó bien, de hecho. Rodrigo se ofreció para hacerse cargo de la empresa y se mudó con nuestra madre.
Dejándome la pista lista para tomar mis maletas y correr de vuelta a mi hogar.
Y bueno, es exactamente lo que hice...
Cada día de estas tres semanas me lo he pasado más alegre que nunca. Hemos hablado con la misma frecuencia, pero ahora lo noto mucho más aliviado, ha logrado ajustar las cosas favorablemente. Me alegra oír su voz tranquila. Aunque no ha querido decirme exactamente cuanto vendrá, no importa, esperar un poco más no será nada... Y cuando vuelva, se encontrará con una gran sorpresa...
Apenas logré recordar el camino a casa. Todo estaba tan cambiado. Me topé con Pablo, un viejo amigo, en mitad del camino, estaba estrenando su auto nuevo, de modo que me trajo a casa. Ahora estoy en la puerta, intentando controlar el nerviosismo que me consume por ver a mi esposa. Suspirando, metí la llave a la chapa y giré la perilla con firmeza, empujando la puerta. Desde hoy en adelante, amor, prometo no volver a separarme de ti...
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Y luego de tanto tiempo... bueno, es casi un mes... pero finalmente volvemos. Me siento feliz por ello ^^ Espero que sigamos así, cariño, cada uno y juntos... me encantan tus relatos...
Te amo
Claudia y Christian
Publicado por Christian Osorio en 20:40 0 comentarios
lunes, 26 de abril de 2010
Adiós
Publicado por Christian Osorio en 21:42 0 comentarios
martes, 20 de abril de 2010
Una pequeña historia de esperanza

Llevaba ya dos días sentado en la puerta de su casa. Dos días sin despegar la vista de la calle excepto para dormir, y es que la ausencia del pequeño Boo hacía estragos en su vida, ¿Cómo podría volver a reír sin sus patitas persiguiendo la lana que quitaba a mamá mientras tejía?, ¿cómo podría acurrucarse sin el calor del gatito acomodado en tu costado? La verdad es que se sentía profundamente solo sin él.
Recordaba en esos momentos cómo había llegado el pequeño gato hacia cerca de un año. Unos buenos ancianos, dueños de bastantes mascotas, tenían una gatita que había quedado preñada, y ellos no podían cuidar a la nueva camada, por lo que andaban buscandoles un hogar. Como eran conocidos de su madre, tras debatirlo (muy brevemente) sus padres habían aceptado, y en ese momento había nacido un nuevo integrante en la familia.
Aquél año estaba repleto de hermosos recuerdos. Cada día, al llegar de la escuela, Boo le esperaba en la puerta para jugar. Entonces Armando, si aún no era hora de su caricatura favorita, cogía un trozo de lana y lo movía rápidamente frente al felino, que intentaba cazarlo con sus aún pequeñas garritas o simplemente optaba por molestarlo con las manos, hasta que daban las 6 pm, hora en que ambos se acomodaban en el mullido sofá beige de la sala y veían la televisión. El niño acariciándo al animal, el animal ronroneando.
Hace un par de días, el niño había llegado de la escuela y no había encontrado al pequeño gatito por ninguna parte. Junto con su madre, y luego su padre, buscaron por todas partes, pero no lo habían encontrado. Corriendo a su cama, había roto en lágrimas, siendo consolado por mamá, tras lo cual se había sentado en la escalera del frente de su casa, apenas comido en aquel tiempo y dormido. Ahora estaba nuevamente allí sentado, viendo a todo tipo de gente pasar por la calle, solos, acompañados, con prisa, lentamente, distraídos, en bicicletas, en ruidosos carros, con sus mascotas... La calle, y la ciudad, era un lugar muy grande.... ¿Dónde estaría Boo?
El pequeño gato nunca había estado solo, ¿y si un auto lo había arrollado? Nuevamente un río de lágrimas corría por las mejillas del infante, y nuevamente su madre salió a sentarse a su lado, preocupada del estado de su niño. Lo abrazó con fuerza, acarició su espalda y revolvió su cabello.
-Amor, no te pongas así, ya verás que pronto volverá. Es como cuando tú vas a jugar con tus amigos y Boo se queda esperándote en casa. Ahora es él quién fue con su amigos, y tú quién espera. Pero tú siempre vuelves con él, porque le quieres, de modo que Boo también lo hará, porque él también te quiere... -Pero pese al tono tranquilizador y las caricias amorosas, el pequeño se aferró aún más a su pecho, llorando desconsolado.
-Ven aquí, pequeñito. Ayudarás a mamá, está bien?- En brazos de la buena mujer, Armando llegó hasta la cocina de la casa. Lloró un poco más, mientras su madre cantaba una tranquilizante melodía, yendo de aquí para allá, sacando distintos ingredientes de las alacenas, que colocaba sobre la mesa. Al sacar varias cosas, se dió la vuelta, agachándose para ver a su hijo -¿Ayudarás a mamá a preparar una deliciosa torta? Asi tú, papá, mamá y Boo cuando vuelva podremos disfrutarla todos.-
-Pero de chocolate y manjar... y le dejamos un trozo en la puerta a Boo, tal vez así huela el pastel y venga pronto conmigo. No quiero quedarme solito...- Enternecida,la mujer sonrió y peinó el cabello de su hijo.
-Es una promesa, hijo, ahora date media vuelta y ve a lavarte las manos para comenzar a amasar... -El pequeño asintió, sonriendo y fue al baño a lavar sus manitas rápidamente. Quizás demasiado rápido.
-¡Armando, no corras dentro de casa, que te puedes lastimar!
Luego de lavarse las manos concienzudamente, el niño regresó a la cocina, donde su madre ya había preparado las cosas, incluido un pequeño banquito para que Armando subiera, pudiera alcanzar la mesa y amasara los ingredientes que su madre iba añadiendo. Mientras tanto, ella engrasaba el molde en el cual se vertiría la mesa y se llevaría al horno
-Mamá, ¿puedo comer chocolate? se ve tan rico cuando lo derrites
-Cuando terminemos de bañar la torta, te dejaré comer lo que quede en el molde, ¿te parece bien? -La deslumbrante sonrisa del niño fue toda la respuesta que necesitaban, seguida de sus risas al sentir parte de la masa en su nariz, que su madre había puesto con su índice derecho-. Te ves muy guapo con esa nariz manchada, cariño -Dijo al tiempo que encendía el horno y configuraba la temperatura deseada en el termostato.
Río, abrazando las piernas de su madre. Vaciaron la masa en el molde y la cubrieron con la cobertura de chocolate, la cual su madre llevó al horno, ya precalentado, situando el tiempo para la cocción. Luego le dió algo de chocolate al pequeño. -Ahora, a esperar.... ¿Quieres sentarte en el portón y tomar algo de leche? - -¡Sí, mamá!- Tras coger el vaso, corriendo, por sobre la repetida advertencia, se sentó de nuevo, dándole un sorbo a su vaso. No pudo evitar pensar en Bloo, pero ahora se sentía algo mejor
Habían preparado el postre preferido de Boo, era imposible que no volviera a comer su trozo. Cada vez que horneaba con mamá, la mascota se enredaba entre sus piernas y ronroneaba, como recordándoles que él también estaba allí y que quería comer. Entonces cuando estaba todo listo, Carmen sacaba un trozo y lo ponía en su plato junto con su leche y daba lo mismo a su hijo, que se sentaba en el suelo a comer con él.
Tras pasar un buen rato allí, sin siquiera saber cuándo había terminado su leche, oyó la voz de su madre llamándolo. Regresó adentro para encontrarla en la cocina sacando el humeante y dorado pastel, colocandole una cubierta de plástico para dejarlo enfriando. -Cuando papá regrese- dijo - todos disfrutaremos este pastel juntos, ¿bien, Armando? - El niño asintió y sonrió, subiendo a su habitación
El día no tardo en dar paso a la noche, Armando ya no tenía permiso de estar en la puerta pasadas las seis treinta, de modo que se encontraba viendo caricaturas. Miraba el reloj nerviosamente cada cinco minutos, esperando que llegaran las siete y su padre volviera a casa, apenas aguantando las ganas de comer una buena tajada de torta.
Sintió la puerta abrirse, apagando el televisor, salió, junto con su madre, a recibirlo con un fuerte abrazo en las piernas. La cena ya estaba servida en la mesa, y luego de lavarse las manos, los tres se sentaron a disfrutarla
Un solitario plato plástico azul cielo con un poco de pastel de chocolate y manjar esperaba en la puerta a su dueño, que se acerco maullando. Enterrando sus largos bigotes en él, comenzó a comer, ansioso, el hambre reflejada en cada uno de sus mordiscos.
El chico, al oir el maullido, bajo de la mesa y se acercó al minino, que además de hambriento, estaba sucio, pero no presentaba ninguna señal de estar herido o enfermo... Su padre se agachó a su lado -¿Ves, hijo? Finalmente volvió y todo está bien- mientras su madre, detrás de él, sonreía. Armando acarició a Boo mientras comía, sonriendo
El minino pareció sonreír, feliz de estar de vuelta en casa y ronroneó, sólo como hacía cuando estaba con su pequeño niño.
Aquella noche, Armando durmió feliz, con Boo a su lado, después de haber recibido una pequeña limpieza
Y sería así por siempre...
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Claudia y Christian
Publicado por Christian Osorio en 21:44 0 comentarios
martes, 6 de abril de 2010
Soy yo, otra vez
Ujum, sí...
¿Cuánto tiempo ha pasado? No sé, no revisé la última entrada, pero he tenido la idea de actualizar hace un par de semanas. Y hoy me urge. ¿Cuánto durará? Lograré algun día hacer algo que tenga fundamentos y continuidad? ¿Qué ha pasado en estos últimos meses?
Pues mi última entrada ocupó cuando... bueno, mi vida era diferente. Ahora muchas cosas han cambiado... Me encuentro... bah, es igual, una historia para otro día... O luego, tsl vez
Nuevos comienzos, es lo que tengo. Muchas cosas nuevas, pensamientos, ideas, proyectos.. Muchas personas se van, otras regresan, y otras se quedan...
"Muy bien, ¿qué tienes para mí esta vez?"
Con estas palabras, el 11avo Doctor (Matt Smith) entra en su nueva y flamante TARDIS, e inicia el recorrido de su vida, preparándose para descubrir lo que le depara el futuro. Esta mañana, tras cuatro intentos infructuosos, por fin pude descargarme el primer episodio de la nueva temporadada: "La onceava hora" Mucho mejor que "El fin del tiempo", aunque aun me falte ver la segunda parte de este...
En fin... realmente no tengo ni orden ni concierto en este momento, solamente tenía ganas de poner algo, y ahora lo he puesto... Hay muchas cosas de qué hablar, por supuesto... irán viniendo, si es que no caigo nuevamente en la trampa de olvidar este espacio, como olvido casi todo...
Los dejaré con un tráiler de la quinta serie de Doctor Who, mientras se me ocurre algo.
Au revoir
Christian
Publicado por Christian Osorio en 13:08 0 comentarios
lunes, 5 de octubre de 2009
Bloguear o no bloguear. ¡He ahí la cuestión!

Por insistencia de Noelia, aunque a nadie le importe, y por pura ganas de no perder el ejercicio. Ah, es que todo es tan complicado y olvido hacerlo y caigo en el desuso. La pereza es vicio, si señores. Y muy malo. No importa, aquí voy a poner algo para que mis nuevos amigoa (Hurra, tengo amigos! (El comentario patético del día)) Whatever...
Bueno, no me dan muchas ganas o realmente no sé qué escribir ahora, solamente voy a dejar un video para constar mi paso y no romper la estructura de mis entradas... Aquí va, señores
Olvidenlo, ya será para la próxima. Dew!
Publicado por Christian Osorio en 12:54 0 comentarios
Etiquetas: otra vez, quién sabe hasta cuando..., yo
jueves, 16 de julio de 2009
Blog, huh...?

Si.... 26 de abril. Hace casi tres meses que publiqué la última entrada. Hasta ayer, que un alma caritativa me hizo recordar este espacio, que a veces flasheaba en mi cabeza, pero inmediatamente desaparecía nuevamente. Seguro hay y habrá muchas cosas de las que hablar, pero eso vendrá después. Por ahora, los dejo con esta imagen, correspondiente a una de las páginas de manga más controversiales que han habido nunca, de mano de uno de los autores más inverosímiles.... No. El autor más inverosimil que ha habido nunca. Bueno, no hay mucho más que decir por ahora.
Un video: Thriller, del recientemente estrenado difunto: Michael J. Jackson, tema acompañado en el video por Thriller Bark, la asociación de terroríficos zombies de One Piece.
Nos vemos!
Publicado por Christian Osorio en 18:46 1 comentarios
